Cómo ayudar a nuestros hijos a lidiar con acontecimientos traumatizante

Todos estamos esforzándonos por lidiar prudentemente  con los sucesos de esta semana, y con el torrente  de emociones que se han despertado en nuestro interior.  No hay manera sencilla de comprender tales actos.  El hecho de que unas personas dañen a otras, sencillamente no tiene sentido. Como madres y padres,  tenemos la tarea de manejar estos tristes y desagradables  sucesos de maneras que hieran a nuestros hijos lo menos  posible.

Enseguida hay algunos consejos sobre cómo ayudar  a nuestros hijos y a nosotros mismos durante estos días. 

Ante todo, debemos dedicar tiempo aparte y alejado  de los niños para hablar entre adultos sobre nuestras  emociones y reacciones. Los adultos traemos encima  una carga enorme de emociones relacionadas con estos  sucesos porque vez tras vez se nos ha hecho sentir  impotentes y sin esperanza en cuanto a sucesos actuales  e históricos. Nos será útil deshacernos de los profundos sentimientos que cargamos llorando y temblando de  manera abierta, pero frente a otros adultos. Esto nos  ayudará a recuperar nuestra habilidad de prestar  atención al poder con que contamos y a lo que podemos  hacer dondequiera que sea que nos encontremos. No  nos podremos comunicar bien con nuestros hijos sin  primero dedicarle tiempo a expresar y desahogar emociones profundas , sin esperar que nuestros hijos  puedan manejar gran parte de esa carga.

Sin embargo, es importante que nuestros hijos vean  que nos preocupamos por la gente, por la justicia en el  mundo y por lograr la erradicación de actos en los que  unas personas hieren a otras. Si te sientes lastimada/o,  llora abiertamente, pero sin dar una explicación  detallada de tus emociones. “Estoy triste por algo que  escuché en las noticias” es una buena explicación,  acompañada por “y sólo necesito llorar un poco para  deshacerme de mi tristeza.” Lo que los niños no  necesitan oír son expresiones de ira, desesperanza o  impotencia.

No es bueno para niños muy pequeños conocer  todos los detalles de lo que ha ocurrido. Ellos no pueden  digerir esta clase de daño y les puede aterrorizar ser  expuestos a las imágenes y emociones horrorizantes y  dramáticas que relacionamos con los detalles. Para  evitarles a los niños terror innecesario, podemos  protegerlos de los medios de comunicación. Los  reportes televisivos, las fotografías en periódicos y los  comentarios radiales invariablemente comunican que  los adultos no se sienten seguros, en control, y que no  confían en otros. Es mejor mantener todo esto fuera del  oído de los niños.

Concéntrese en sus vidas presentes, en las tareas y  rutinas diarias, y en la dicha de estar juntos disfrutándose  mutuamente.

Cuando sea necesaria una explicación, explica los  sucesos en términos generales y con palabras que tu niño/a pueda entender. Por ejemplo, podrías decirle  que muchos adultos están tristes porque algunas personas  murieron de manera repentina, cuando nadie lo  esperaba, y que cuando esto sucede, a veces los adultos  se enojan y se ponen tristes. Puedes explicarle que tu  también tienes sentimientos sobre lo que sucedió y que  hablarás con otros adultos para hacerte cargo de ellos.

Los niños a quienes se les expone a la televisión o a  conversaciones adultas tensas y dramáticas necesitarán  que se les tranquilice explícitamente. Específicamente, necesitarán oír que están seguros, que todo está bien y  que tu harás lo que puedas para ayudar a que las personas  trabajen juntas para que cosas como las ocurridas  no vuelvan a pasar.

Si te preguntan por qué sucedió esto, adapta tu  respuesta a la edad y experiencia de tu niño. Reconoce  que los adultos todavía no hemos podido lograr que  todo sea justo para todos en el mundo. Puedes explicar  por ejemplo, que cuando ellos mismos sienten que las  cosas no son justas, lloran y se enojan y tu les escuchas  para luego buscar una solución. Pero mucha gente no  tiene quien le escuche sus preocupaciones.

De manera que a veces, esta gente se enoja y hace  cosas que realmente no quería hacer. Tratan de conseguir que se les escuche de maneras dañinas.

Cuando hables con tus niños sobre injusticia e  irracionalidad humana, también es importante explicar lo que en se hace tu familia para ayudarse cuando  alguien necesita atención. Por ejemplo, resuelven pleitos escuchándose atentamente; se aseguran de que  nadie hiera a nadie con palabras; cuando es posible, tu  pides a alguien que te escuche tus sentimientos de  tristeza; y tratas de ayudar a otras personas que están  teniendo problemas, para que no pierdan la esperanza  y su conexión con otros y otras.

Al final de cuentas, los actos irracionales no tienen  explicación para los niños porque no tienen sentido,  punto. Por lo mismo, no te esfuerces demasiado en  encontrar la explicación “correcta”. Los detalles no  hacen razonable a la irracionalidad. Los niños necesitan  una explicación de por qué los adultos a su alrededor  están reaccionando, de que todo en su mundo está bien  y que nosotros les estamos protegiendo. Necesitan ver  que no dejamos de quererles, de cuidarles y de trabajar  para que las vidas en nuestra familia y comunidad vayan  bien.

Si tu niño está asustado por el tono, las palabras o  las imágenes que ha visto o escuchado, encontrará  maneras indirectas de mostrarlo. Por ejemplo, podría  despertar llorando a medianoche, molestarse por no  poder sentarse en tu regazo durante la cena, o hacer  un berrinche por no encontrar los zapatos que quería  ponerse hoy. Durante estos períodos, nuestros niños  necesitan que les ESCUCHEMOS, que nos mantengamos  cerca y que les tranquilicemos mientras  sientan tan grandes emociones. “Te prometo que  después de la cena podrás sentarte en mis piernas”  dicho en tono relajado, le permitirá a su niño llorar y  luchar contra los sentimientos de temor y la tensión  hasta que sus palabras tranquilizantes hagan efecto. El  decirle: “ya después encontraremos el otro zapato, pero  por ahora, no sé en dónde está,” le dará un buen escape  a sus temores y preocupaciones.

A los niños, estos pequeños disgustos le sirven como  “abrelatas” para las emociones que traen por dentro.  Por lo general eligen una ocasión familiar segura, como  la hora de la cena o de ira a dormir; o durante una hora  más complicada como salir a la escuela o ser llevado a  la guardería, para entrar en un disgusto y deshacerse  de sentimientos incómodos de manera que al cabo de  esto puedan sentirse seguros otra vez. Cuando escuches, espera que estos sentimientos permanezcan por un buen  rato. Cuanto más cariñosa/o y comprensiva/o te  muestres, más intensos surgirán los sentimientos. Esto  es normal, saludable y una muestra maravillosa del  sentido de seguridad que has ofrecido. No menciones  la crisis que sospechas tiene que ver con todas estas  emociones. El desahogo emocional de nuestros niños  puede ser interrumpido en seco por nuestras  interpretaciones. Es más efectivo seguir refiriéndonos  al pequeño asunto presente; que su niño escogió porque  es de un tamaño que él puede enfrentar.

Y finalmente, cuando se encuentran frente a una crisis,  nuestros líderes políticos se han distinguido por usar  la dolorosa emoción del momento para fomentar culpa,  desconfianza, venganza y otras emociones tóxicas para  avanzar agendas políticas y económicas. La promoción  de verdadera justicia, entendimiento humano y  repartición de poder y recursos en el mundo no se logra  cuando participamos en culpar y reaccionar  violentamente. En tiempos de crisis, necesitamos  escuchar bien a las emociones de la gente, para  desarmar el componente reactivo y ayudarles a pensar  con claridad. También es necesario que nos declaremos  y organicemos en contra de “soluciones” reactivas que  no hacen nada para corregir las injusticias que producen  irracionalidad y divisiones entre la gente.

Como padres y madres, sabemos que toma mucho  amor de persona a persona, trabajo y dedicación para  mantener a un grupo de personas trabajando en mutua  cooperación. Las habilidades que como padres  desarrollamos son exactamente las que se necesitan  para sanar a nuestra comunidad humana, persona por  persona. Propongo que nos acerquemos más unos a  otros, incluyendo a personas que parecen ser diferentes  a nosotros, y que escuchemos con compasión para  sanar la herida que hemos sufrido, y las injusticias bajo  ella.

Patty Wipfler  
13 de septiembre de 2001
Caring for Our Children and Ourselves (a letter to parents about Sept 11 event)
Present Time No. 125, pp. 21-22 


Last modified: 2017-05-06 23:35:41-07