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¿Podemos movilizarnos ahora?

Por Tim Jackins, Persona de Referencia Internacional para
las Comunidades de Re-Evaluación por La Co-Escucha

El ser humano ha sido una especie animal muy exitosa. Después de los primeros colapsos relacionados con la extinción, hemos utilizado nuestra capacidad de pensar, y con ella hemos reunido una cantidad cada vez mayor de conocimientos que hemos transmitido a cada nueva generación y que cada nueva generación ha ido ampliando.

Con este recurso se han afrontado de muchas maneras las viejas amenazas a nuestra existencia de animales peligrosos, la falta de alimento, etc. Podrían ser cosa del pasado para cada una de nosotras, si no fuera por la angustia no desahogada que afecta nuestra capacidad de pensar.

Un nuevo peligro

Estamos aumentando constantemente nuestra capacidad para utilizar racionalmente los recursos que hemos creado y para liberarnos de los efectos engañosos y confusos de la angustia no desahogada.

Sin embargo, existe un peligro para nuestra supervivencia que no existió para nuestros ancestros: un nuevo peligro para los seres humanos individuales, para nuestra especie y para otras formas de vida:

Nuestras angustias no desahogadas y la falta de conocimiento que aún subsiste nos han llevado a producir recursos para nosotras mismas sin reconocer todos los efectos que esto conlleva.

Esto ha envenenado la tierra, el aire y ha causado un calentamiento acelerado del planeta, un calentamiento que está causando un gran cambio además de un daño considerable. Para la supervivencia de nuestra especie, debemos detener la rápida degradación del medio ambiente. Esto es algo que somos capaces de hacer. Ya se ha perdido bastante. Cuanto antes tomemos medidas eficaces, menos pérdidas futuras se producirán.

Las economías basadas en los beneficios y las grandes estructuras empresariales que las dominan se han mostrado incapaces de cambiar su funcionamiento para poner fin a la destrucción del medio ambiente. Y los gobiernos de los países dominados por el sistema de beneficios no han tenido el poder para oponerse a las estructuras empresariales y adoptar políticas que lo pongan fin.

Detener la acumulación del dióxido de carbono y de otros gases de “efecto invernadero” es nuestro reto más importante en este momento, y requiere una reducción rápida y continua del uso de combustibles fósiles.

Los esfuerzos individuales para preservar el medio ambiente son útiles, pero no suficientes. Las grandes estructuras de nuestras economías necesitan cambiar drástica y rápidamente sus operaciones.

Preguntas que debemos responder

A continuación se presentan algunas preguntas que debemos responder:

¿Cómo puede la gente al margen de las grandes estructuras económicas hacer que esas estructuras cambien?

¿Cómo se puede insistir en que los cambios ocurran rápidamente?

¿Cómo puede ser que un número suficiente de nosotras, desde todo el mundo, nos podamos unir para pedir un cambio por vías que no se puedan ignorar?

¿Cómo superamos las angustias que nos han dejado sintiéndonos tímidas, ignorantes y pequeñas hasta el punto de que a veces somos incapaces de avanzar?

¿Qué nos impide pensar en los cambios sociales radicales en los que debemos insistir y realizar esos cambios en nuestras propias vidas?

Los próximos pasos

Aquí están los próximos pasos que podemos dar:

Podemos hablar.

Podemos hablar abiertamente de los temas con la gente que nos rodea.

Podemos preguntarles sobre el medio ambiente y escucharles.

Podemos proporcionarles los recursos que necesitan para empezar a pensar en los problemas a pesar de la derrota y el desánimo que se han instalado.

Podemos dar información muy bien pensada, desde una perspectiva reflexiva.

Podemos preguntar a las personas qué piensan que se puede hacer, escucharlas y darlas una continuidad con conversaciones que les permitan pensar más y sentirse menos aisladas.

Podemos aprender a hacer esto con todas las personas y hacerlo repetidamente con las mismas personas.

Podemos trabajar en las angustias que debemos desafiar para hacer esto, podemos movilizarnos para protestar abiertamente contra la situación actual e insistir en que los cambios necesarios tengan lugar rápidamente.

Podemos formar parte de grupos que ya están involucrados en este camino.

Podemos usar lo que hemos aprendido en RC para ayudar a las personas que pertenecen a estos grupos a pensar con mayor claridad y actuar con mayor eficacia.

Podemos usar el proceso de desahogo para pensar más claramente sobre cómo enfrentarnos a los desafíos y hacer algo al respecto. Puede que necesitemos encontrar nuevas formas de luchar.

Para hacer todo esto, tendremos que enfrentar y liberarnos de las angustias que nos han limitado. Parece que estas angustias son, en su mayoría, las primeras que han llevado a casi todas las niñas y niños al aislamiento. Nos ha resultado difícil trabajar sobre ellas. De hecho, no hemos hecho más que empezar a trabajar en ellas de forma coherente en los últimos años.

Ahora un gran número de nosotras debemos trabajar sobre ellas y decidir no sentirnos confundidas por los sentimientos de derrota y aislamiento. Sólo son grabaciones de angustias pasadas. No se refieren a lo que somos en el presente. No tienen que restringirnos y confundirnos en nuestros esfuerzos para gestionar la realidad presente.

Una motivación para nuestras sesiones

Aunque las angustias nos han dejado atascadas en el aislamiento y la impotencia, parece que cada una de nosotras se ha aferrado a la esperanza de que podríamos movilizarnos si alguna situación así lo exigiera.

¿Podemos utilizar esa esperanza y las amenazas en la presente situación para desafiar nuestras dificultades para trabajar en las angustias tempranas?

¿Podemos decidir enfrentar nuestras angustias más dañinas y confusas debido a que la situación mundial necesita que avancemos juntas?

No podemos dejar que las angustias congeladas del pasado, que hace mucho tiempo que murieron, nos incapaciten y nos impidan enfrentarnos a los verdaderos peligros y desafíos del presente?

Título original del artículo: “Can We Move Now?”

Publicado en Present Time Nº 193, octubre del 2018

Traducción: Fermín Porras en Euskal Herria / País Vasco

 


Last modified: 2019-05-02 14:41:35+00