Luchando contra las derrotas y el desánimo

Una charla de Tim Jackins en el taller para líderes y profesoras en Los Países Bajos en septiembre 2010

Estoy feliz de volver a estar aquí. Contento de ver a muchas personas a las que ya había visto antes, y es bueno ver que habéis añadido más gente. Esta Comunidad parece en buen estado, y como sabéis, eso no sucede automáticamente. Significa que habéis hecho trabajo para vosotras mismas y también para otras personas –suficiente trabajo para extender la mano a personas que han sido capaces de permanecer.

Para cualquiera que crezca en nuestra sociedad, es difícil sentirse parte de algo. Todas las presiones de la sociedad se dirigen a separarnos cada vez en grupos más pequeños. Con frecuencia el mayor grupo de gente por el que se te permite trabajar es tu familia. En esta sociedad se supone que debes trabajar para ti misma. Así que cada vez que logras que la gente vuelva a una clase de iniciación del Proceso de Reevaluación la segunda semana es un gran triunfo. Si la mitad de esas personas está durante todo el ciclo de clases, eso es bueno. Y si un cuarto de ellas asisten a la siguiente clase, eso es bastante bueno. Has visto durante años como el desgaste sucede a tu alrededor. Pero has conseguido mantenerte, y has permanecido, echándole una mano suficientemente efectiva a alguna gente de tal modo que algunas personas pudieron quedarse contigo. Con frecuencia la gente siente que debería haberlo hecho mejor. “Tendría que haber mantenido a todo el mundo en mis clases de iniciación. Todas ellas son buenas personas y se marcharon.” Hemos tendido a auto-culparnos en lugar de intentar entender que es lo que está ocurriendo. Lo que está ocurriendo es que todas las fuerzas en la sociedad están empujando a estas personas a estar solas. Cuando están en clase nos miran y saben que las cosas podrían ser distintas. Entonces vuelven a casa, y les entran las dudas. Y si su Co-escucha cancela una sesión, puede que no sean capaces de pensar qué hacer. Muchas no hacen nada. Y nos sentimos tan heridas por ellas que no hacemos nada tampoco.

Uno de los mitos de nuestra sociedad es que las personas deben tomar sus propias decisiones. Si no comprendes las angustias, te crees eso. Pero sabemos que mientras cargamos con todas estas angustias, casi nunca somos capaces de usar nuestra mente y tomar nuestras propias decisiones debido a que las angustias interfieren. Seguimos los sentimientos de nuestras angustias durante una gran parte del tiempo.

La mayoría de las personas siente que nadie les quiere. Tú sientes eso, ¿no? Venga, sé honesta. Levanta la mano si sientes eso. Mira a tu alrededor. No te ocurre sólo a ti. Recuerda esto. Si es que a todo el mundo le ocurre, no puede ser un fallo tuyo, y no puede ser un accidente. Tiene que ser parte de lo que le ocurre a todo el mundo. Una vez que entiendes esto, puedes ver porqué la gente no puede volver. Les has ofrecido la mejor cosa que podrían tener para hacer que sus vidas mejoren, y no pueden volver. Es una situación extraña. Les gustas. No discuten contigo. Creen que tienes razón. Es sólo que no logran saber cómo ir en contra de sus angustias. Y no hemos podido darles suficientes recursos, lo suficientemente rápido, como para conseguir que regresen.

TODO EL MUNDO SE SIENTE DESANIMADO

Cada una de las personas que hemos enseñado clases de iniciación tiene a cientos, quizás a miles, de personas a quienes les gusta pero que nunca volvieron. Les gustamos, y esperan que tengamos éxito, y esperan que el Proceso de Reevaluación funcione. Simplemente están desesperanzadas acerca de sí mismas. Tú tienes ese mismo material angustioso. Simplemente sabes como seguir adelante. Eres de las personas que no saben cómo rendirse; tienes ese tipo de patrones. Sabes como inclinarte en el viento, y lo haces todo el tiempo –incluso cuando no hay viento. Funciona mejor que el rendirse, pero no significa que no tengas daños. Sencillamente has podido llegar más lejos debido a ese patrón en particular.

De lo que tienes que darte cuenta es de que puede que hayas llegado todo lo lejos que puedes. Sobre la base del patrón, has ido casi tan lejos como puedes. Has ido así de lejos (un gesto indicativo), y la correa por la que te agarra tu patrón tiene esta longitud (gesto), lo cual significa que vas a tener que mirar a la angustia y no sólo intentarlo en serio toda tu vida. Vas a tener que mirar al sitio en el cual sientes desánimo todo el tiempo y donde simplemente sigues yendo hacia delante. Tratas de parecer feliz, pero no es demasiado convincente –aunque pareces mejor que casi todas las demás personas, porque has podido desahogar muchas de tus angustias y enseñas más de tu verdadero ser. Nos has conocido a algunas de estas personas personas durante diez, veinte, treinta años. Nos has visto cambiar mucho, de manera importante. También ves algunas cosas de nosotras que no han cambiado. Algunos de nuestros patrones tienen la misma apariencia que hace veinte años.

Nos hemos rendido con otras personas, y nos hemos rendido con nosotras mismas. Cuando recibimos esos daños en el pasado, nos resultaba demasiado fuerte. Las condiciones no nos permitieron ganar. Nadie comprendía a los niños y niñas, o la idea de estar en contacto humano. Todas las personas adultas cargaban con el resultado de sus propios daños y opresiones. A todas ellas las maltrataron duramente durante su infancia. No era algo que nosotras pudiéramos haber cambiado. Tuvimos que perder. Esas fueron las condiciones. A veces perdemos. Somos derrotadas por las circunstancias. La derrota no habría sido tan mala si hubiéramos podido desahogar sobre ello, pero no nos permitieron hacer eso, así que los sentimientos de derrota se hicieron cada vez más fuertes y más fuertes.

Hemos sido incapaces de deshacernos de ellos. Y tal como sucede con cualquier otra angustia, si no podemos eliminarlos nos confunden, de modo que los sentimientos siguen ahí siempre. No sólo sentimos que nos derrotaron, sentimos que estamos derrotadas, y actuamos como si lo estuviéramos. Personas de mucho éxito, tú incluida, se sienten vencidas.

Los sentimientos de derrota no nos dejan intentar muchas cosas y rápidamente detienen nuestros esfuerzos. Son igual que nuestros sentimientos de desánimo. Tenemos muchas grabaciones de sentimientos de desánimo. La mayoría de las personas estamos desanimadas crónicamente. Nos despertamos desanimadas. De alguna manera comenzamos el día, pero no felices. Puede que sepamos como seguir adelante, pero nuestros sentimientos de desánimo nos van frenando todo el tiempo. Vosotras sois de las personas que no habéis sido paradas por el desánimo. Conoces personas que sí lo han sido. Lo muestran todo el tiempo. No te gusta estar con ellas; simplemente son demasiado re-estimulantes. Si estás aquí es porque has aprendido cómo ir en contra de sentirte desanimada. Sabes cómo seguir intentándolo y como parecer positiva para otras personas. Pero probablemente tengas todavía todo ese desánimo.

Tenemos esa angustia en común, y nos impide hacer muchas cosas en nuestras vidas. En especial se interpone en nuestro camino aquí, en Co-Escucha. Nos impide ser un Co-escucha o una Co-escucha de un modo tan completo como podría ser, y también nos impide confiar en nuestros Co-escuchas y utilizarles plenamente.

RETANDO NUESTRAS ANGUSTIAS

Quiero que lo desafiemos. Quiero que miremos a esta “insoportable” angustia, porque pienso que eso marcará una gran diferencia. ¿Cómo sería si no estuvieras continuamente separada y preocupada, si pudieras mirar a tu Co-escucha y darte cuenta realmente de que esta persona está pensando en ti? ¿Detrás de quién irías en tu vida aunque eres demasiado tímida para hacerlo ahora?

¿Qué te impide enfrentarte a este material? Piensa por un minuto en la posibilidad de enfrentarte y desafiarlo. Saca la idea fuera de tus notas y ponla en tu mente. ¿Cómo te haría sentir? Es posible desahogar lo qué te ocurrió, y también enfrentarte a ello en el presente. En una sesión puedes intentar dejar entrar a alguien más –no sólo pensar sobre ello teóricamente, sino intentar hacerlo de verdad. ¿Cómo sería? Piensa un minuto sobre la posibilidad de proponértelo y enfrentarte a esa lucha. Puede que alguien realmente quiera penetrar. Puede que tú pudieras dejar que eso ocurriera. En este punto ‘puede que’ es el máximo de esperanza que la mayoría de nosotras puede alcanzar. Cuando intentamos desafiar este material, empezamos a sentir lo duras que eran las condiciones cuando cerramos la puerta a otra gente. Eso es lo que necesitamos desahogar. De algún modo necesitamos estar allí tirando de esa puerta, llorando. Necesitamos hacer este esfuerzo.

LAS COSAS SON DISTINTAS AHORA

Puedes llevar tu mente a ese momento concreto de hace tanto tiempo cuando te rendiste. Cuando te rendiste, no había elección. Las condiciones eran así de malas. Ese no fue tu error. No te rendiste antes de tiempo. Eras una persona pequeña, estabas sola, dependías de otras. Es comprensible el motivo por el que te rendiste, pero ahora es diferente. No estás sola, no eres pequeña y dependiente y entiendes lo que sucedió. En aquellos momentos no comprendiste; simplemente sucedió. Fue malo que sucediera, y sucedió. Ahora lo comprendes. Ahora las condiciones son diferentes de cuando resultaste dañada. Así que ahora puedes tomar una decisión diferente.

Da la impresión de que no puedes cambiar de idea. Así es como funcionan las angustias. Pero puedes cambiar de idea, incluso cuando la angustia está todavía ahí. Puedes decidir cambiar tu idea. Eso es lo que quiero que intentes hacer. Quiero que vuelvas atrás, detrás de aquella puerta cerrada, agarres la manilla y digas ‘he cambiado de idea. Ahora puedo cambiar de idea y lo he hecho’ y empieces a tirar.

Busca a alguien para hacer una mini-sesión de seis minutos para cada persona

Es importante desahogar los sentimientos de desánimo y derrota y estos son suficientemente pesados como para que resulte duro desahogarlos sólo con tu propia motivación. Una de las maneras en que funciona es hacerlo con otra gente que está intentando trabajar en las mismas cuestiones. Funciona mejor si hay esta cantidad de gente junta, si puedo hablar sobre ello con suficiente claridad, y si puedes luego hacer una sesión inmediatamente. Cuanto más esperes para hacer tu sesión, más difícil es volver atrás y trabajar bien sobre este material. Así que quiero haceros permanecer ahí tanto como pueda. Cerca de ese límite es donde podéis sentiros vivas en este importante camino. El trabajar justo en el punto en que te rendiste es lo que te permite recuperar ánimo otra vez.

¿Cómo nos atrevemos a recuperar nuestro ánimo? ¿Cómo nos atrevemos a enfrentarnos a batallas que hemos perdido, teniendo todavía ahí todos los sentimientos de haberlas perdido? Una de las cosas maravillosas de una mente humana es que las angustias no frenan su capacidad de tomar decisiones. Las angustias nos confunden, pero no nos privan de nuestra capacidad de decidir. Podemos decidir enfrentarnos a estas luchas. Podemos decidir intentarlo otra vez en el punto en que nos rendimos. Podemos decidir recuperar nuestras mentes esta vez. Para hacerlo, tenemos que comprender que las cosas son distintas ahora a como eran entonces.

Mirad a la gente que os rodea. Mira a alguien a los ojos. Hay personas aquí que conocerás el resto de tu vida. Ya las has conocido durante algún tiempo –diez, veinte, treinta años-. Algo ha cambiado. Ya no estás solo, ya no estás sola nunca más. Objetivamente, no estás sola, aunque aún te sientas sola. Tu mundo es diferente, aún cuando tus angustias no te permitan sentirlo. No eres pequeña y comprendes las cosas mucho mejor que antes. Entiendes la cuestión de los patrones de angustia. Entiendes de donde proceden los sentimientos y porque se sienten tan creíbles. Y sabes que puedes cambiarlos.

Todas estas cuestiones que no teníamos hace tiempo, cuando nos rendimos, las tenemos ahora. Y comprendemos esto suficientemente bien, de tal modo que pienso que podemos ganar estas batallas ahora. No creo que esto fuera cierto hace cinco años. Creo que todo el trabajo que hemos hecho en RC nos ha conducido a esta capacidad. No podíamos hacerlo antes. Era demasiado confuso y estábamos demasiado solos, demasiado solas. Realmente ahora es diferente, aunque resulte difícil percibirlo. Nuestro mundo ha cambiado, y ahora tenemos que adaptarnos.

QUIERO QUE LUCHES POR TI MISMA, POR TI MISMO

Podemos ganar esta batalla, estoy seguro. La cuestión es ‘¿cuánto tiempo llevará?’. Cuanto más podamos hacer este trabajo juntas, más rápido irá. Escuchar a otra persona enfrentarse a esta angustia hace que nuestras sesiones funcionen mejor. Ver como otra gente se atreve a luchar por si misma nos da un poder inmenso. Es mucho más fácil luchar si tenemos a nuestro alrededor todo el apoyo y conciencia que podamos reunir. Así que quiero que luches por ti misma. Hay muchos lugares donde hacerlo. Este sólo es uno de ellos.

Algo que las sociedades opresivas nos quitan es nuestra capacidad de luchar cada persona por nosotras mismas. Esto no te pasa sólo a ti. Se trata de nosotras y de nuestra capacidad para luchar lo suficientemente fuerte como para cambiar la sociedad. Debe empezar por que seas capaz de luchar por ti mismo, por ti misma. No hay nada egoísta en ello. Quieres que cada niño o niña siga luchando por si misma. Es exactamente lo mismo en tu caso.

Tienes que atreverte a hacer esto por ti, no por aquello que vayas a hacer por otras personas, no por lo que hayas hecho, sino simplemente porque vale la pena luchar por ti, porque eres un ser humano. Esa es toda la motivación que necesitas. Cuando ves a bebés, sabes que merece la pena luchar por estas personas. No han hecho nada, y son ‘inútiles’ durante algún tiempo, pero sabes que simplemente porque son seres humanos, merecen todos los esfuerzos. Es exactamente lo mismo en tu caso. Te mereces todos los esfuerzos. Te mereces todos los desafíos. Te mereces que todas estas personas estemos apoyándote. Todo el universo puede estar apoyándote. Te lo mereces. Comprender esto te permite enfrentarte al punto en el que fuiste derrotada.

Tienes que cambiar de idea. No tuviste elección en aquel momento. Ahora tienes elección. Ahora sabes lo que eres, y sabes que estas personas que te rodean están de tu parte.

Es el momento de comenzar a retirar nuestras mentes de las derrotas que hemos sufrido. Una derrota antigua es el lugar donde nos rendimos y empezamos nuestra andadura en solitario. Es tiempo de comenzar a tirar de esa puerta todo lo fuerte que podamos. No con cuidado o en silencio, sino con toda la energía que tenemos.

ATACA POR AMBOS LADOS DE LA LUCHA

Pregunta: Hace dos años hablaste de la misma teoría, pero dijiste que debíamos ir atrás a buscar al niño o a la niña pequeños y llevar a nuestra Co-escucha con nosotros. Parece como si ahora estuvieses hablando de ir atrás y sacar al niño o a la niña de allí. ¿Es este un sistema más efectivo de manejar la situación, o es simplemente una variación sobre el mismo tema?

Tim: Pienso en ello más como una variación. Intento describir distintas posibilidades. Ninguna vía de acceso funcionará en todas las situaciones. Se me vienen dos cosas a la cabeza: una es que a medida que desarrollamos conexiones más cercanas entre nosotras, nos convertimos en mejores escuchas para las otras personas. Nos recordamos la realidad mejor, lo cual nos hace posible trabajar sobre angustias tempranas y no perdernos del mismo modo. Cuando hablo de llevar a tu escucha contigo, se trata de mantener viva contigo la memoria de la realidad presente. Tu escucha puede ser la mejor contradicción a muchos de los antiguos patrones de angustia –el de estar solo, el de estar indefenso, el de estar atrapado allí para siempre.

Pero también quiero que tú, la persona participante, seas poderosa. Quiero que pienses en luchar en ambos lados. No regresas a sacar al niño o la niña de esa situación. Regresas para rematar la lucha de un modo que no se podía rematar en aquella ocasión. No puedes cambiar lo que sucedió, pero puedes cambiar el efecto de lo que sucedió. Lo imagino como regresar para hacer que sea del modo que debía haber sido. Te marchas, no porque te tengas que marchar, sino porque está rematado, porque regresaste y desahogaste y lo completaste. Es una perspectiva un poco diferente. Todas estas cosas son útiles.

“Overcoming Early Defeats and Discouragement”
Present Time No. 162, enero de 2011, p. 3
Traduccio por Juan Manuel Feito e Isabel Flores
Moaña, Galicia, España

 


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