¿Por qué esperar?

De una charla de Tim Jackins en el Taller de Líderes Negros en abril 2008

Cuando están funcionando nuestras angustias, no creemos que haya alguien ahí fuera. Simplemente seguimos adelante. Hemos aprendido a vivir la vida de esa manera. Sabemos cómo ser co-escuchas, y entramos en contacto y todo eso, pero sobre todo, no nos paramos a desafiarnos sobre el hecho de que hay otras personas ahí fuera.

Hay la otra parte, también. No nos entrometemos en las vidas mutuas demasiado. Somos amigos, amables y nos apoyamos, pero no nos acercamos demasiado. No nos acercamos lo suficiente como para desafiar nuestra incapacidad de percibir y sentir que haya alguna persona consciente y atenta aquí.

Todo esto tiene que ver con relaciones- y con lo difícil que nos resulta creer que podríamos tener una relación que importe, que nosotros o nosotras pudiéramos importar, que nuestra presencia podría ser importante en la vida de alguien. ¿Crees que podrías hacer eso para alguien? (No sé. Quizás.) Podrías hacer eso con cualquier persona que elijas. Cualquiera de nosotras y nosotros podría ser tan grande e importante en la vida de cualquier persona que persigamos, pero la mayoría del tiempo no sabemos cómo hacerlo. Incluso las personas que nos gustan, las miramos pasar- aunque esperamos que regresen. Si regresan, no es porque hayamos hecho algo. No nos atrevemos. No queremos sentir que estamos entrometiéndonos. No queremos que nos rechacen y fallar de nuevo.

Todo esto empieza durante la niñez. Cuando eras pequeño, pequeña, ¿a cuántas personas jóvenes trataste de acercarte que no tuvieron la capacidad de hacer lo mismo? ¿Cuántos grupos de niños o niñas te rechazaron, y a cuántos grupos perteneciste que rechazaron a otras personas?

Han pasado décadas, pero todavía estamos confundidas por esos hechos tempranos. Ahora somos personas grandes, inteligentes, capaces, atractivas, pero todavía estamos actuando como si fuésemos pequeñas y no supiéramos nada. Los daños ocurrieron cuando todavía no teníamos el poder sobre nuestras vidas y éramos incapaces en cierto sentido. No teníamos el poder para hacer que las cosas sucedieran como quisiéramos. Nos decían dónde teníamos que estar y cuándo teníamos que estar allí. Y todavía sentimos que las cosas son demasiado grandes. Sentimos que acercarse a alguien es algo demasiado grande para controlarlo. ¡Qué confusión tan vieja! Podemos hacer todo lo que queramos, incluyendo acercarnos a una mente y quedarnos allí lo suficiente para que nos note. Podemos dejar que la persona se desahogue lo suficiente para que no siga continuamente huyendo. Podemos ser tan grandes como queramos en la vida de cualquiera, incluyendo las vidas de las personas que están aquí. Podemos ser la persona co-escucha en estas mismas angustias confusas. Sin embargo vacilamos y nos alejamos unas personas de otras

Vas a tener que buscar y tomar posibilidades en esto y escoger una perspectiva diferente. Vas a tener que decidir que hay personas ahí fuera. Vas a estar con estas personas para el resto de tu vida. Confronta eso primero. Vas a estar con estas personas el resto de tu vida. ¿Entonces por qué esperar para hacer que sea tan rica y llena como te gustaría que fuera?

¿Para qué esperamos? Pues esperamos para que se vayan nuestras angustias, o esperamos a que otra persona tome el primer paso. Esto también viene de la infancia. Esperamos que alguien se acerque y contradiga nuestras angustias tan completamente que nos liberemos de ellas sin tener que hacer nada. Hay bastantes probabilidades de que eso no vaya a suceder. Si fuera a suceder, probablemente ya habría sucedido a estas alturas. Así que podemos seguir adelante e intentar otra cosa.

Decidamos cambiar nuestra perspectiva sobre nuestra propia persona y sobre lo valiosas y capaces que somos -qué interesantes, inteligentes y atractivas, y qué gran recurso podemos ser en la vida de cualquier otra persona que decidamos. Cuando cambiamos nuestra perspectiva y nos atrevemos actuar es cuando todas las angustias que nos han estado deteniendo salen a la superficie con claridad. Cuando actuamos en contra de los patrones de angustia que todavía tenemos es cuando podemos desahogarlos. Cuando decidimos en nuestras mentes que queremos que sea diferente y que vamos a hacerlo diferente es cuando el trabajo que hay que hacer se muestra con claridad y las cosas empiezan a cambiar. Entonces, no estamos tan confundidos, tan confundidas, no nos sentimos personas tan pequeñas e incapaces.

Dejadme decir algo una vez más: vamos a estar juntas el resto de nuestras vidas. Este grupo sigue adelante. Continúa, continúa, y continúa. Va a continuar después del final de nuestras vidas también, pero vamos a estar aquí juntas hasta donde lleguemos, así que no hay porqué esperar. Cada una de las personas que estamos aquí quiere conocerte mejor, te quieren más cerca de sí, y le encantaría tenerte como recurso. ¿Es esto correcto? Levanta la mano, por favor, para que la gente te pueda ver. Mira a tu alrededor. Cualquier confusión que tengas sobre esto siempre procede de angustias. Siempre. (Risa) Meteros esto en la cabeza, y recordároslo unas personas a otras. Las angustias harán lo posible para que lo olvidemos. Tenemos que recordárnoslo mutuamente.

Traducción por Danielle Frías
Nueva York, EEUU
junio de 2009


Last modified: 2017-05-06 23:35:41-07