Luchando por mi vida

Tim Jackins nos habla sobre luchar por nosotros y nosotras. En mi caso, luchar por mi misma y ponerme en primer lugar se ha convertido en una dirección para la vida.

Hace unos años fui diagnosticada con (LLC) Leucemia Linfática crónica. Los síntomas incluyen una fatiga extrema, nódulos linfáticos dilatados y sudores nocturnos—ninguno de los cuales padecía a la hora del diagnóstico.

El tratamiento es un esperar vigilante, porque la quimioterapia puede ser más nociva que el cáncer en sí. Cuando me lo diagnosticaron, se proyectó que la quimioterapia no fuera necesaria hasta pasados entre seis a diez años.

Al principio, fue muy difícil pensar acerca de tener una enfermedad potencialmente mortal, en especial cuando no tenía ninguno de los síntomas y el tratamiento parecía lejano. Al ser madre, líder de RC, y una persona con una carrera muy atareada, me inclinaba a desahogar sobre cualquier otro tema que tenia delante en el momento.

También, como mujer Protestante blanca, hija de un pastor, me habían entrenado desde el nacimiento a anteponer las necesidades de las demás personas a las mías. La idea de ponerme en primer lugar iba contra el meollo de mis patrones crónicos. Así, mejoraba un poco fuera de la angustia, pero entonces me caía de nuevo por la cuesta resbaladiza de anteponer a todas las demás personas.

Para mantenerme concentrada en la lucha por mí misma ha sido necesario el apoyo y excelente escucha de mi hija, adulta joven, sesiones agresivas de mis co- escuchas regulares y sesiones geniales de otras co-escuchas de la comunidad de RC. He tenido que luchar contra el viejo “desánimo” que dice que no merece la pena luchar por mí misma.

Me dijeron que estar en buena forma física previamente a la quimioterapia, produciría los mejores resultados, así que empecé a poner mi atención en hacer ejercicio con regularidad y comer sano - cosas que de vez en cuando descuidaba. También planifiqué una serie de “intensivos.” En el tercero me hice cargo y luché lo mejor que supe. Podía luchar para vivir por mi hija, pero necesitaba ayuda para seguir enfrentando que quería vivir por mí misma. Todavía tengo algunas batallas tempranas que luchar - situaciones en donde me di por vencida y me quedé callada - y toneladas de trabajo por hacer, pero le estoy encontrando el truco al hecho de cuánto necesito a las demás personas a mi lado.

Al pasar el tiempo, los síntomas de LLC son más evidentes. Me siento más fatigada. En abril asistí a un taller para Mujeres y Poder Físico y Bienestar, que me permitió poner más atención en mi salud. Con mis antecedentes e historia, buscar una ruta médica alternativa era muy difícil, particularmente porque mi hematólogo no lo aprobaba, pero a mi regreso a casa pedí una cita con un acupunturista especializado en cáncer. Es un escucha excelente y he visto una mejoría en la fatiga.

En el verano, tuve que ser operada de mi tobillo, por una complicación derivada de una rotura de hace unos años. La operación fue bien, pero la siguiente tarde me salieron manchas por un virus relacionado con la varicela, como respuesta al estrés de la cirugía. Era temeroso sanar mi tobillo y luchar contra la infección, sabiendo que la LLC se estaba mostrando cada vez más activa (la infección fue causada por un sistema inmunitario suprimido por la LLC). Una vez más, lo estoy logrando con el apoyo de mi familia, mi comunidad de Co-escucha y mi equipo médico. He tenido sesiones tremendas en donde pido ayuda desesperadamente y por fin puedo ver que no puedo luchar esta batalla yo sola.

Ahora puedo entender mucho. Yo soy la experta de mi condición física. Uso mis sesiones para mantenerme enterada de lo que está ocurriendo, de manera que cuando vea al equipo de médicos profesionales yo pueda decir claramente lo que está ocurriendo y también escuchar atentamente a sus mejores pensamientos. Estoy aprendiendo a no ser víctima y no resignarme a pensar que ellos siempre saben más que yo.

He podido “engañar” a mi patrón, al recordarme que es mi trabajo cuidarme bien. Ponerlo como trabajo me ha ayudado a recordar que cuidarme es tan importante como cuidar de las demás personas. Estoy aprendiendo a recibir más abiertamente el amor de co-escuchas y no co- escuchas y comprendo más profundamente que sí vale la pena luchar por mí misma.

Linda Whitehead
Wilmington, Delaware, USA
Traduccio de Carol Gonzalez
Madrid, España
marzo, 2009 


Last modified: 2017-05-06 23:35:41-07