Consejos acerca de organizar

Quisiera recordarte que la gente siempre lo hace todo lo mejor que puede. Ese comportamiento raro que te resulta tan frustrante fue puesto en marcha hace veinte o treinta años, y sigue siendo reforzado por el entorno social dominante y falso, de manera que, a menudo, las personas actúan de forma bastante desesperada y corren de aquí para allá tras cualquier vislumbre de amor, ya esté disfrazado de sexo o aventura o libertad o lo que sea.

Con la mayoría de las personas, si te relajas y te marcas como único objetivo el conocerles, las cosas se hacen más fáciles. Una vez que ya conoces a muchas personas, las que quieran avanzar, harán que lo notes y se unirán a ti a su propio ritmo. Con esta actitud, tu preocupación por ellas no las presionará o no las hará sentirse tan incómodas como para retirarse porque no pueden avanzar con tanta rapidez como tú desearías que avanzaran.

La gente tiene que moverse por sí misma. Tiene que encontrar su propia perspectiva y comprensión de las cosas y ponerse sus propias metas. Un estado de preocupación por la gente suele entorpecerla más que hacerla avanzar. (Es un error que sigo cometiendo una y otra vez, así que hablo con la autoridad del pecador casi arrepentido.)

Acerca de si incluir programas más interesantes en tu organización, pienso que deberías hablar de una en una a cada persona sobre las cosas que quieres que hagan, en vez de intentar tratar esos temas en las reuniones. Te estás enfrentando contra su vergüenza a tomar la palabra en público y hablar en las reuniones, lo cual es un obstáculo demasiado grande. Háblales en privado (sin presionarlas) y, o bien se les ocurrirán ideas para plantear, o aceptarán tus propuestas. Por supuesto que tu orden del día para las reuniones tiene siempre que incluir tiempos para que cada persona hable de sí misma, para que todas hablen sobre cada tema, para descansar y para conversar de manera privada con cada una en el medio, además de todas las pequeñas cosas que hemos aprendido en Co-Escucha – pero, preséntalas de modo informal, con toda tranquilidad, como si fuera lo que, por supuesto, ellas mismas quieren.

Recuerda—haces, y has hecho, un buen trabajo. Has tenido un efecto permanente en muchas personas y es perfecto y suficiente aunque no hagas absolutamente nada.

Harvey Jackins
De una carta escrita en 1982 

Traducido por Mia Rissanen
País Vasco
junio del 2008 


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