Un problema que exigirá una acción masiva profundamente enraizada

Recientemente, lideré una pequeña parte de nuestra reunión de Personas de Referencia Regional británicas sobre el tema del 3° objetivo de la Conferencia Mundial. Esto es lo que dije:

Hace dos Conferencias Mundiales (seis años), las Comunidades de RC* adoptaron tres objetivos. El primero de estos, situar la eliminación del racismo en el centro del trabajo de las Comunidades de RC, se ha trabajado satisfactoriamente y ha cambiado tanto la forma de trabajar internamente en las Comunidades, como la percepción que de las mismas se tiene desde fuera.

El segundo objetivo, hacer las Comunidades de RC más accesibles a la gente joven, ha sido tratado de vez en cuando en nuestro grupo de Personas de Referencia Regional y quienes asistieron al recién celebrado taller para adolescentes o quienes hayan sido testigo del progreso de otros trabajos realizados con gente joven en las Regiones Británicas han podido ver los cambios.

El tercer objetivo, incrementar la atención dedicada a desahogar aquellas angustias que conducen a la destrucción del medio ambiente, que yo sepa, ni siquiera se ha mencionado dentro de nuestro grupo, menos aún desahogado o actuado sobre ello. Pienso que esto debe significar que todas las personas que estamos aquí tenemos importantes sentimientos sobre el tema que no estamos mirando o desahogando.

Las “Guías para las Comunidades de Co-Escucha” establecen que se anime a los y las co-escuchas a alcanzar posturas correctas e inteligentes sobre todas las cuestiones que enfrenta la humanidad, incluidas las más controvertidas. En este momento en particular, no estoy proponiendo ninguna actuación mas allá de la de echar una mirada a nuestros sentimientos, de tal forma que podamos hacernos una idea de dónde estamos en este momento y dar pasos en la dirección de ser capaces de decidir acerca de la actuación adecuada.

Primero quiero que tengamos una mini sesión sobre cualquier sentimiento que ese tema nos genera e informar sobre ellos. Los sentimientos puede que sean sobre la situación en el mundo, sobre la gente que se llama a sí misma ecologista o sobre cualquier otra cosa.

(Informes: mayoritariamente sentimientos de desesperanza)

Ahora quiero hablar un momento y después escuchar a cada persona brevemente.

Esto es lo que yo observo:

El Capitalismo ha avanzado mas allá de donde es posible ocultar cuán destructivo es. En el pasado, este derrochador y destructivo sistema podía funcionar de tal manera que su contaminación y degradación se escondían en la inmensidad de la Tierra, y sus peores industrias se situaban alejadas de poblaciones que pudieran expresar fácilmente su protesta. Sin embargo, la Tierra es limitada y hemos llegado a un punto en el que no quedan lugares más alejados adonde echar los problemas.

Enfrentamos muchas crisis medioambientales distintas, entre las que se incluyen la contaminación del aire y del agua por tóxicos químicos, la extinción de especies por la destrucción del hábitat y la sobreexplotación, y el calentamiento global. Actualmente la mayor amenaza parece ser la del calentamiento global.

Todas las personas que oímos acerca de estas crisis queremos hacer algo sobre ellas, pero los medios de comunicación están siendo usados deliberadamente para confundirnos y llevarnos a la pasividad o a una acción irrelevante e inefectiva. Se han publicado artículos en los medios de comunicación que dan la impresión de que la opinión científica está dividida incluso sobre la misma existencia del calentamiento global provocado por el ser humano. De hecho, la comunidad científica está de acuerdo, casi por completo, en que eso es así. El intento de confundir surte efecto, en parte, debido a la manipulación del patrón crónico común de no actuar en cuanto hay alguna excusa para no hacerlo.

Se nos confunde también al promoverse la idea de que la acción individual es el camino para solucionar un problema que requiere una acción y un cambio radicalmente profundos y masivos. Aquí, pienso que es útil echar un pequeño vistazo al modo en que actúa el capitalismo.

El capitalismo, cuando surgió, era relativamente beneficioso (tanto para el medio ambiente como para la gente) comparado con las sociedades feudales a las que reemplazó y con el casi-colapsado capitalismo que tenemos actualmente. El capitalismo convirtió en ilegal el hacerse con los recursos de un grupo de personas simplemente porque se tenía mayor acceso a las armas o porque se podía reunir un grupo más grande (excepto en tiempos de guerra, por supuesto). El comercio y la industria se convirtieron en la forma legítima de obtener más recursos, lo que suponía explotar a los y las trabajadoras, y obtener beneficios de la venta de las mercancías a la gente (trabajadora en su mayoría).

El capitalismo fue mucho más eficiente que la esclavitud o el feudalismo a la hora de producir las cosas que la gente necesitaba para mejorar sus vidas, y en algunas zonas del mundo condujo a un gran aumento de la población y de los niveles materiales de vida. En otras zonas del mundo, las colonizadas, hizo que las condiciones empeoraran. (Las personas que apoyan el capitalismo señalan cómo las condiciones mejoraron para una minoría más grande que en las sociedades anteriores y sugieren que esto significa que el capitalismo es la mejor y única forma de hacer las cosas).

Los patrones de avaricia que se inculcan casi universalmente en las sociedades capitalistas (y, de hecho, se fuerza a cumplir), llevan a quienes tienen propiedades a intentar generar tanto beneficio como puedan. El único medio legítimo de hacer esto en la situación actual es el de vender más cosas. (Por supuesto que la gente utiliza también medios ilegítimos, hasta donde puede). De este modo, toda la sociedad se organiza para crear falsas necesidades de productos y servicios que luego se venden para obtener beneficio. Muchos de estos productos y servicios no atienden a otro propósito que el de generar ganancia y, en consecuencia, son un completo despilfarro.

(En cierto modo, un tanto curioso, sería mejor para el medio ambiente si a la clase poseedora se le regalara, sin más, una gran parte de la riqueza de los y las trabajadoras en lugar de hacer fabricar un juguete inútil que produce, digamos, el cinco por ciento de beneficio).

El Capitalismo, con el tiempo, ha fomentado cada vez más el individualismo. Esto ha sido así por dos razones: una, para dividir a la gente trabajadora entre sí, de manera que sea mucho mas fácil reducir los salarios, empeorar las condiciones laborales y, de este modo, incrementar las ganancias; y otra: para romper y desintegrar las comunidades, con lo que necesidades que solía satisfacer la comunidad (por ejemplo, necesidad de cercanía, entretenimiento o cuidado de niños y niñas) pueden venderse a la gente y, de este modo, generar ganancia. Casi siempre la versión mercantilizada de los recursos es inferior y la sociedad lo padece.

Los y las capitalistas están explotando ahora el individualismo para compensar el deseo existente en toda la gente de obtener una respuesta significativa a la actual crisis medioambiental. Se nos anima a sentirnos mal con nosotros y nosotras, o mejor que otras personas, según hagamos o no pequeños cambios en nuestro comportamiento de consumo individual – cambios individuales que, independientemente de cuántos hagamos, nunca modificarán el sistema que está causando la crisis. Incluso puede que a veces tengan un impacto negativo al desviar la atención lejos de las causas reales de los problemas y, en consecuencia, de las soluciones reales. Además, pueden llevar a la gente a culpar a otras personas de la crisis, como si su codicia fuera algo individual.

Tal vez, parte de lo que nos ha impedido en este grupo considerar con rigor estos temas es el hecho de que muchas personas dentro del movimiento ecologista provenían de clase media y propietaria. (Personas que están más dañadas en el área de las relaciones personales –y eso incluye a mucha gente de clase poseedora, de clase media y a personas de oficios técnicos especializados- a menudo se ven atraídas por la belleza del mundo natural para compensar el no ser capaces de tener cercanía con otras personas). A menudo, no han entendido la necesidad de liberación de la clase trabajadora o cómo las causas de las crisis medioambientales y sus soluciones se encuentran íntimamente ligadas a la opresión y liberación de clase. Esto, pienso, puede que nos haya llevado a parte de nosotros y nosotras a rechazar a esas personas o a no querer asociarnos con ellas o con sus reivindicaciones.

Después, escuché a cada persona durante cinco minutos delante del grupo y animé a cada una de ellas a observar los sentimientos que tenían sobre todo esto.

Karl Lam
Persona de Referencia Regional de Cambridge, Herts, Beds, Bucks y

Norfolk, en Inglaterra Burwell, Cambridge, Inglaterra.
Traducción de Sara Lopategi y Juan Manuel Feito.
País Vasco, 2008

 

ESTA TRADUCCIÓN ES UN BORRADOR


* Reevaluación por la Co-Escucha


Last modified: 2017-05-06 23:35:41-07