Volviendo atrás a por esa niña o ese niño que eras tu

De una charla de Tim Jackins en el Taller de Instructoras, instructores y líderes de Co-Escucha de la ciudad de Nueva York, (cerca de Nueva York, Nueva York, USA), Junio del 2007

Puedes decidir que no vas a sentarte sola o solo para siempre. Te sientas solo o solo, a pesar de que estás muy cercana a alguien. Todas y todos imaginamos y descubrimos lo cerca que nos podemos sentar aun manteniendo esa angustia de soledad en su lugar. Sentarse cerca ayuda. Ayuda mucho. Pero no hemos tenido la perspectiva, el recurso y el coraje para enfrentar la angustia central.

Vas a tener que luchar por ti misma y ti mismo tan duro como lo hayas hecho por cualquier otra cosa o persona. Vas a tener que volver y luchar por la pequeña o el pequeño que fuiste tú. Sabes dónde está. Sabes dónde se sienta. Sabes dónde se sentaba sintiendo que sencillamente no podía continuar sintiéndose así de mal. Y se ha quedado sentada y sentado allí, esperando, desde entonces colgada de aquella parte de tu pasado para que el resto de ti pudiera continuar.

Se quedó aguardando, y tú eres la única o el único que sabes donde está y cómo conducir las tropas hasta allí para encontrarla o encontrarlo. Tienes que volver y encontrarla. Si ella o él fueran cualquier otra pequeña o pequeño hoy en día, ¿qué harías para ir a buscarla? Si supieras que alguien estaba sufriendo de la manera en que tú sufrías entonces, ¿qué harías? ¿Qué no harías para ir a buscarla o buscarlo? ¿Por qué no harías eso por ti?

Lo harás. Te prometo que lo harás. Pero puedes ver la confusión  cómo tuvimos que ceder aquel pequeño o pequeña a la angustia y continuar para delante y hacer de tripas corazón: hacer bueno lo que nos quedaba. Después, cuando intentamos luchar por otra gente y otras cosas, no es sobre una base sólida. Nos confundimos. Nos sentimos demasiado pequeños y pequeñas, demasiado impotentes, demasiado confusos y confusas, demasiado incapaces. Para que tú realmente te hagas cargo de los desafíos que tenemos enfrente, vas a tener que mirar allí. Vas a tener que buscar los lugares donde las nubes de angustias se hicieron espesas y te hicieron callar, y donde abandonaste a ese pequeño o esa pequeña y continuaste adelante. Vas a tener que ir hacia atrás y ponerte a buscarle y llamarle. Vas a tener que decirle que ya vienes y que esta vez no vas a rendirte. Tal vez no sea rápido. Puede que él o ella tengan que gritar a pesar de que sientan que no pueden hacer nada. Puede que tengan que gritar para guiarte allí. Es útil desafiar al pequeño o la pequeña para que no se queden paralizado o paralizada con cómo eran las cosas antes allá, sino para que se llenen de esperanza, de tal manera que ambos podáis luchar para ir hacia vuestro encuentro.

Hay un montón de cosas a las que hemos renunciado. Luchar alguna de estas batallas cambia nuestra imagen de la realidad, de tal manera que no sigamos intentando avanzar a pesar de las angustias no desahogadas del pasado.

Traducción: Juan Gabriel Urriategi. País Vasco, octubre 2007.


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