Co-Escucha gay y mi vida

“David”[1] nos desafió a escribir sobre como la “Co-Escucha gay” nos ha cambiado la vida. Lo primero que me vino a la mente fue una imagen de mí jugando con mi sobrino y más niñas y niños. Desde luego, mi habilidad para jugar con jóvenes es también el resultado de mucho trabajo de familia[2] en Co-Escucha, pero no creo que pudiera haber permanecido conectado con la comunidad de Co-Escucha o ser capaz de sumergirme en el trabajo de familia si no habría sido por la “Co-Escucha gay.”

Verás: la cultura de los Estados Unidos en los 70 y 80, los años de mi juventud, continuamente e insidiosamente transmitía a todo el mundo que los hombres gays eran malos, asquerosos, despreciables, acosadores de niños, infelices adictos al sexo. Hasta tal punto que cualquier hombre que asumiera la identidad gay estaba forzado a gestionar e interiorizar algunos de estos horribles mensajes. Para mi, como adolescente, estar sexualmente atraído por hombres y no por mujeres me causó una enorme crisis. Sentía que tenía que abandonar mi religión y mi familia (cualquier familia, en realidad) o aparentar siempre que me sentía a gusto y aceptado cuando en realidad nunca era capaz de ser yo mismo.

¡No hace falta decir que a un chico de 16 años el suicidio le parecía mayor que cualquiera de esas dos opciones! Afortunadamente, algunas maravillosas mujeres vieron mi lucha y me escucharon. Después de pasar de hecho algún tiempo con jóvenes gays, lesbianas y bisexuales y comprobar que los mensajes culturales no eran acertados, sentí que para mí había más honestidad e integridad en asumir la identidad gay. Durante los siguientes años descubrí Co-Escucha, pasé muchas sesiones llorando y lamentando la pérdida de mi familia, mi religión y mi casa, y llegué a apreciar mi maravillosa y poderosa vida.

Alrededor de 1993 participé en el Taller anual de la Costa Este de Estados Unidos para hombres gays, bisexuales, transgeneros y queer, liderado por “David Nijinsky”. “David” tomó un fantástico enfoque novedoso sobre la identidad gay. No nos hizo trabajar directamente sobre la opresión; en su lugar, centraba implacablemente nuestra atención en nuestra bondad- solo eso, nuestra bondad. Precursora de la dirección habitual de Tim[3] de no sentirnos mal con nosotros mismos, este enfoque sobre la bondad, combinado con el “Acuerdo acerca de la realidad” de Harvey[4] (que nos requiere hablar solo desde la realidad de nuestra naturaleza humana) tuvo un fuerte impacto sobre mí.

Al trabajar sobre memorias sexuales tempranas y los daños tempranos acerca de la bondad, se me hizo cada vez más claro que yo era totalmente bueno. Yo era yo- no una identidad “gay”, no una persona despreciable. Esto significaba que yo era un miembro íntegro de mi familia, que mi relación con Dios estaba todavía intacta, y que tenía toda la razón para esperar y poder contar con una casa y una familia propia. De hecho, llegue a ver claramente que pertenecía a todos los sitios y que podía tener cualquier vida que me atreviera a imaginar- que no tenía que esconderme, rendirme, o retirarme nunca, porque era completamente bueno.

Así que, cuando mi comunidad de Co-Escucha me invitó a ser aliado del día mensual de juego en familia, acepté. Me fue evidente que era bueno y que pertenecía y era aceptado allí. Aquellos de vosotros y vosotras que hayáis hecho trabajo de familia sabéis que esos primeros días de juego no son fáciles. Me sentía rechazado e incómodo y poco guay y, bueno… adulto. Entonces, tomé la dirección de “Co-Escucha gay” de que era bueno y completo, y se hizo más fácil. Hice más tonterías, me relajé y me volví más yo mismo. Y pronto los y las jóvenes y las y los adultos lo notaron.

Adelanto hasta el 2001, en que mi sobrino M- nació. Gracias a “Co-Escucha gay”, había construido buenas y cercanas relaciones con mi familia y me había mostrado completamente, así que el bebé fue puesto en mis brazos sin ninguna duda. Todavía tengo la primera foto mía sosteniéndolo  -sus ojos cerrados, sus pequeños dedos envolviendo mi dedo pequeño. La tengo donde pueda verla todos los días en mi trabajo. Me recuerda de nuestra completa bondad, inocencia, y conexión como familia y como hombres.

Mientras mi sobrino crecía, siempre le he dado un tiempo especial[5] y respeto completo. Nuestra conexión es una maravilla para toda la familia. Hemos jugado en reuniones, funerales, cumpleaños y vacaciones- en todas condiciones. Recientemente, en la fiesta de su cuarto cumpleaños, me agarró en la mesa durante la cena delante de todos y dijo: “¿Sabes qué? Eres mi mejor amigo” Es tan maravilloso ver a mi padre dando a su nieto tiempo especial, también. ¡Cuánto hemos avanzado como familia los últimos 20 años!

Este maravilloso regalo de “Co-Escucha gay” no se limita solo a mi sobrino. He estado en más de una fiesta en la que jóvenes que no conocía vinieron hacia mí nada más llegar. En breve, debo colocar mi plato a medio terminar en una lámpara y me llevan raptado al terreno de juego. A veces soy el monstruo que hay que matar (tan dramática y fácilmente), pero la mayoría de las veces soy una montaña que hay que subir, u otra compañera víctima del terror al monstruo a quien los y las peques están rescatando una y otra vez, en medio de las carcajadas.

Inevitablemente, al final de la tarde, cuando las y los jóvenes se van a casa y me desmorono en una silla y cojo mi plato de comida de nuevo, el resto de personas adultas me rodean. Algunos y algunas actúan como si necesitara consuelo, otras y otros hablan de su sentimiento de separación de los jóvenes, pero sobre todo quieren saber qué estaba haciendo y cómo lo aprendí. Aunque solo hablo de Co-Escucha y del trabajo de familia, y especialmente animo a la gente a trabajar sobre la bondad, sé que si cualquier persona gay, lesbiana, bisexual, transgenero o queer de la fiesta comienzan Co-Escucha, se toparían con los poderosos ideas de la “Co-Escucha gay”. Podría ser a través de mí o, si persisten, a través de “David Nijinsky” o “Jeanne D’Arc.”[6] Pienso en ambos -su persistente, paciente y valeroso liderazgo — y veo la alegría en mi vida, y sonrío.

Joseph Allen
Pittsburgh, Pennsylvania, USA
"Gay RC" and My Life by Joseph Allen, Present Time No. 144 pages 42-43

Traducido por Silvia Abascal, Cantabria, septiembre 2006.


[1] “David Nijinski,” la Persona Asistente de Referencia Internacional de Liberación para los hombres gay.
[2] El Trabajo de Familia consiste en encuentros de Co-Escucha para jóvenes y adultos aliados, entre quienes están padres y madres. El objetivo es escuchar a la gente joven en el contecto del juego. Estos encuentros están diseñados para dar poder a niñas y niños, para darles una estructura en la que decidirán la mayoría de lo que pase (en contraste con la dinámica usual de las personas adultas y jóvenes). El objetivo no es “Co-Escucha”, como lo es en la Co-Escucha adulta usual. Este modelo de Trabajo de Familia es el resultado de las experiencias recogidas durante los pasados treinta años.
[3] Tim Jackins’
[4] Harvey Jackins’
[5] El tiempo especial es una actividad, desarrollada en el trabajo de familia de Co-Escucha, durante la cual una persona adulta pone a una persona joven a cargo completo de su relación mutua, siempre mientras la persona joven pueda pensar. Durante un período de tiempo determinado, la persona adulta le hace saber a la joven que está deseosa de hacer cualquier cosa que la persona joven quiera. La persona adulta centra toda su atención en la persona joven y sigue su liderazgo, bien porque la joven pide o simplemente muestra a la persona adulta lo que aquélla quiere hacer.
[6] “Jeanne D’Arc” es la Persona de Referencia Internacional de Liberación para lesbianas y hombres gay.


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