Dormir

Harvey Jackins en Buck Creek III, cerca de Seattle, Washington, EEUU, 1971

Nuestra cultura tiene una visión muy distorsionada acerca del dormir. Se equipara por lo general con la inconsciencia,durante la cual la mente funciona de una manera ralentizada o deja de funcionar. Esto es lo que ocurre en los casos de un golpe en la cabeza, de la anestesia, de un sedante potente, etcétera. Puedes producir inconsciencia y detener la función evaluadora de tu mente de diversas maneras. Esto no tiene nada que ver con el dormir; es un fenómeno completamente diferente.

Dormir es un modo de existir mediante el cual reducimos hasta el máximo posible la información que recibimos del medio ambiente, de forma que entra muy poca información nueva; mientras, la mente se pone al día, evaluando de manera activa y afanosa la información acumulada que recibió y no tuvo oportunidad de evaluar. Esto es lo que significa dormir.

Reducimos la entrada de información lo más posible. Y convertimos aquella información que sigue entrando en lo más rutinaria posible, de forma que requiera poca atención. El sesenta por ciento de nuestra información entra visualmente, por lo que cerramos los ojos. Intentamos encontrar un lugar oscuro y disminuir nuestra información visual —si podemos, del todo. Tratamos de buscar un sitio donde haya el mínimo ruido. Entonces, nuestra atención va a la gran cantidad de información acumulada que entró durante el tiempo que estuvimos despiertos, con el fin de despejar los puertos de recepción de las informaciones llegadas.

La necesidad de dormir y lograr ese sentimiento de tener el puerto receptor fresco y despejado lleva a las empresas farmacéuticas y a médicos bien intencionados a promover la idea de que para conseguir dormir puedes tomarte una pastilla, un trago de güisqui o cualquier cosa. Lo que consigues es inconsciencia, lo cual no sólo no te ayuda, sino que te daña. Cada vez que te tomas una pastilla, taponas tu mente (tu capacidad de pensar) un poco más. En un principio, todo el problema era que tu mente estaba saturada y taponada. Al final, te despiertas por la mañana con un parón o cierre químico añadido, sumado a las angustias que tenías el día anterior. Te despiertas con tu plataforma receptora no solo atestada por el material no-pensado-detalladamente de ayer, sino también con “pegamento” y “grasa” y todo tipo de confusiones añadidas a la situación. Por eso, tienes problemas para hacer frente al material que por rutina entra durante el día, porque los restos de la droga están dificultando tu capacidad de evaluar.

Las pastillas para dormir son terribles. No te sirven de ayuda. El “sueño” que logras mediante una pastilla no te aporta ninguno de los beneficios del dormir, sino un gran daño.Algunas pastillas son más tóxicas que otras. 

Si no puedes dormir, entonces tendrás que estar despierto/a. Es así de simple. Es verdad que estar despierto tú solo o sola es duro. Es mucho mejor despertar a un amigo o amiga y conversar, o encontrar a algún sujeto con insomnio con quien puedas compartir habitación, o algo parecido a esto. 

Podemos utilizar los sueños. Todo el mundo debe tener la oportunidad de contar sus sueños durante el desayuno yquitar las partes afiladas, para así salir al mundo con frescura, habiendo completado la evaluación hasta ese punto.  

Pregunta: ¿Cuánto tiempo te duran los efectos una vez has dejado ese tipo de droga?

Harvey: Las grabaciones que ellas te dejan permanecen hasta que las desahogas. De cualquier modo, son una fina capa y desaparecerán muy rápidamente. Cada vez que te drogas, tienes una fina capa de restimulación y de información mal almacenada que obstruyen la función evaluadora del cerebro, pero si consigues tener un buen desahogo, desharás en media hora el paróno cierre de un mes.

Present Time, Nº 138. Enero de 2005. Páginas 20-21
Traducido por: Juan Manuel Feito Guerrero y Emilen Castro Oteo.
País Vasco. Marzo 2005.

 


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