Desahogando las Angustias Sexuales

La angustia sexual se manifiesta alrededor de nosotros todo el tiempo. Es tan penetrante en nuestras sociedades que somos lastimados por ella mucho antes de que tengamos algún interés en el sexo. Somos lastimados por esta a pesar de que no seamos su blanco (y muchas personas sí son objeto de ataque). Para el momento en que maduramos sexualmente, ya hemos sido confundidos al respecto. Tenemos poca oportunidad de darnos cuenta de como son nuestros cuerpos, cómo se sienten las cosas o como relacionarnos con alguien sexualmente. Las angustias han estado en el camino.

La angustia sexual puede conectarse con cualquier cosa o persona. Parece que no hay límites a esto. Tal vez esto se deba a la gran flexibilidad de nuestras mentes. Podemos tener fascinaciones congeladas acerca de cualquier cosa o persona, o sentir repulsión por cualquier cosa o persona. La angustia sexual nos confunde cuando intentamos tener un contacto cercano con otra persona. Luchamos contra eso. Tratamos de formar buenas relaciones a pesar de ello— pero siempre a pesar de ello.

El sexo es interesante. Es inherente. Es instintivo. Está bien el estar interesado/a en el sexo. Es una parte importante de ser humanos. Provenimos de la rama de reproducción sexual de la evolución. No estaríamos aquí de no ser por la reproducción sexual. Es parte de nosotros y funciona siendo agradable. Si la continuación de la especie recae en la reproducción sexual, tiene que ser interesante para ambos sexos o no sucedería y la especie se terminaría.

Hasta ahora, ningún individuo de ninguna especie ha sido capaz de escoger libremente si tiene o no relaciones sexuales— ni siquiera los humanos. Para nosotros, el sexo ha sido conducido en gran parte por deseos congelados de cercanía que se confunden con sentimientos sexuales.

No hemos podido pensar mucho acerca del sexo. Cuando tenemos un contacto sexual, generalmente estamos deseando tener suficiente contacto e interacción humana real a modo que habrá desahogo de alguna angustia. Sin embargo, nuestros intentos frecuentemente terminan siendo irracionales y compulsivos sexualmente. La mayoría de nosotros también tenemos curiosidades congeladas ya que realmente nunca pudimos aprender algo sobre el sexo. Se darán cuenta de que hacen las mismas cosas (conductas) una y otra vez sin llegar a aprender algo, y continúan queriendo hacer lo mismo una y otra vez. Esto no les lleva a una mejor comprensión sobre el sexo. No podemos aprender hasta que hayamos desahogado algunas de nuestras angustias.

Cualquier angustia que tengamos en relación con el sexo no es culpa nuestra. No es culpa nuestra el que tengamos una lucha en particular. No fue nuestra decisión. Lo que importa ahora es que tenemos la oportunidad de hablar sobre el sexo y trabajar al respecto con suficientes recursos de manera que podamos desahogar y comenzar a pensar al respecto, comprenderlo y tomar nuestras propias decisiones reales al respecto. Ahora tenemos la oportunidad de pensar sobre lo que es y no es, acerca de cómo se confunde con la cercanía y de qué tan compulsivo puede ser. Nadie había tenido antes buenas oportunidades (de hacerlo).

En la práctica, el realizar este trabajo con frecuencia significa el hacer arreglos para tener más recursos para este tópico de los que normalmente hay en sesiones entre dos escuchas en RC. Las formas que han trabajado mejor al respecto consistentemente son los grupos de apoyo formados cuidadosamente o sesiones entre tres o cuatro escuchas que incluyan a un co-escucha experimentad

 Tim Jackins
Present Time No. 132 (Vol. 35 No. 3) July 2003, p. 23

Traducido por Yuriria Blanco-Castillo
“Discharging Sexual Distress” 


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