Envejecer

De una charla de Tim Jackins en un taller en Connecticut, Estados Unidos, en Diciembre de 2001 

Una de las metas adoptadas por la Conferencia Mundial fue sobre hacer más accesible la comunidad de RC para la gente joven. Por esta y otras razones, se me ocurrió hablar sobre el envejecimiento.

¿De qué manera vamos a expandir a la comunidad de RC a menos de que enfrentemos ciertas cosas? En unos pocos años más yo tendré sesenta años, dándoles lucha allá afuera en la cancha de básquetbol. Hemos tenido algunos desahogos acerca del envejecimiento pero para la mayoría de nosotros ha sido esporádico. Hay muchas razones para eso—nuestras propias luchas y la forma en que nuestras sociedades manipulan a la gente de acuerdo a su edad. 

No entendemos por completo al envejecimiento. Hasta ahora realmente no sabemos lo que es. No podemos notar la diferencia que hay entre los procesos que nos suceden sencillamente debido a nuestra estructura y evolución, y las cosas que ocurren debido a la interferencia de los patrones de angustia con el buen funcionamiento del cuerpo y del cuidado del mismo. 

La gente se sorprende a sí misma una vez que se atreve a ver la posibilidad de que las formas miserables en que se siente físicamente tal vez no tengan una causa física en el presente y entonces regresa y desahoga sobre esas cosas. Todo cambia. El desahogo no se encarga de todos los cambios o daños, o no lo ha hecho hasta ahora—parece improbable que lo haga. (A un cierto punto un grupo de RC-ianos desarrollaron teoría y sesionaron extensivamente en esa dirección, pero esa gente ya se fue.) Me parece poco probable el que hubiéramos doblado dos esquinas revolucionarias al mismo tiempo—el que hubiéramos obtenido el funcionamiento de nuestra inteligencia humana y flexible y el obtener que nuestros cuerpos se hayan hecho cargo de sí mismos completamente. El envejecimiento es algo que nosotros debemos descubrir, algo que nosotros debemos trabajar. El problema, por supuesto, es que nuestras angustias se involucran, de tal forma que no sabemos que tan bien pueden funcionar nuestros cuerpos. Nuestra asunción en RC tiene que ser que podemos ganar mucho trabajando con estas angustias.

Somos muy complejos. Miles de millones de cosas pasan dentro de nosotros cada segundo. Debido a nuestra complejidad, (las cosas) no siempre salen exactas a como las establece el prototipo del ADN. ¡Ay! Todo el tiempo hay pequeños “Ay”. Los seres humanos no somos elegidos en particular para este defecto de producción; les sucede a todos los seres vivos. Nuestros miedos nos hacen esperar una perfección estática que por tanto nos engaña. Esa perfección no se lleva a cabo.

Mientras más existimos, son mayores las posibilidades que haya errores. Nuestros cuerpos tienen sistemas para notar y desechar los errores. Detectan a las células que no funcionan correctamente. Una célula va hacia otra no tan bien construida y le toca el hombro y le dice, “no”, y entonces la célula defectuosa por sí misma se quita del camino para que otras células puedan continuar. Desahogar las angustias físicas ayudan a mantener a estos sistemas de reparación en buen estado, removiendo las angustias que están interfiriendo. 

Aunque pareciera poco probable que dimos la vuelta en la esquina de la evolución donde nuestro ser físico pueda mantenerse en buen estado para siempre, nada es tan complejo que no lo podamos entender. Eso es lo que tenemos que hacer. Tenemos que seguir descifrando nuestra evolución, descifrando este proceso no inteligente que creó la inteligencia. ¿De qué manera podemos ayudar a los procesos de reparación para que la habilidad de ser inteligentes pueda continuar indefinidamente? Nosotros estaremos descifrándolo. La gente vivirá más y más. Llegará un momento en que nuestra existencia será indefinida esencialmente.

Todos estamos envejeciendo. Hasta ahora, todos estamos siendo lastimados. Tendemos a sentirnos confundidos e infelices al respecto. Un motivo para enfrentar estas angustias es que se interponen en el camino para que tengamos esperanza. Cuando nos preocupamos sobre el envejecimiento, preocupados sobre sostener la vida, bajamos la velocidad hasta donde “sentimos” que la podemos sostener, y esta velocidad usualmente es definida por nuestros miedos. Terminamos teniendo vidas más pequeñas de lo que nos merecemos, de lo que realmente podemos manejar.

Otras angustias nos dicen, en algún punto, que hemos rebasado nuestro limite, que no hicimos lo que realmente queríamos hacer y que ahora nuestra oportunidad se ha ido. Este desaliento se acomoda con otros desalientos nuestros y es muy creíble. Todo mundo a nuestro alrededor lo cree. Pensamos que la forma en que nos sentimos, la forma en que esta grabado, es inevitable. No llegamos a pensar sobre lo que esta pasando, que tiene sentido y lo que es posible, y no llegamos a retarnos a nosotros mismos. No sabemos con seguridad lo que es cierto acerca de la edad, pero si sabemos que el desaliento grabado no es cierto. Un sinnúmero de cosas interesantes nos son posibles mientras tengamos la capacidad de pensar.

Me he dado cuenta que nos desalentamos cuando no podemos hacer algo que solíamos hacer. Es como si la vida no puede cambiar y no podemos encontrar nuevos retos y nuevas formas de pensar. Nos sentimos como si debiéramos de ser capaces de hacer todo lo que solíamos hacer y aún más. El tener que cambiar de alguna forma se ve como una derrota. Creo que eso es bastante erróneo. No necesitamos se capaces de hacer todo lo que solíamos hacer. Hay pequeños hoyos por los que podíamos pasar de pequeños y por los que no pasamos ahora. Eso está bien. Tenemos que enfrentar eso y disfrutar lo que suceda. Necesitamos disfrutar el vernos a nosotros mismos y entender lo que sigue y el planear hacerlo bien. Si nuestras limitaciones físicas son grandes y se vuelven mayores a medida que envejecemos o debido a otro daño físico, y así esta el asunto, aún queda una buena vida por entender. Nuestras mentes aún pueden pensar sobre estos retos y arreglar las cosas de tal manera que llevemos una vida completa. 

Tenemos oportunidad de hacer todo, pero no tendremos el tiempo suficiente para hacerlo. No llegamos a hacer todo pero hay más cosas buenas, interesantes y valiosas que podemos hacer que lo que nunca tendremos tiempo de hacer, aún si nuestras vidas continuaran para siempre. El sentirse mal por no ser capaces de hacerlo todo es extraño y es claramente una angustia.

Aging, Jackins, Tim, Present Time No. 127 (Vol. 34 No 2), April 2002, pp. 36-37.
Traducido por Yuriria Blanco Castillo, Abril del 2002, México.

ESTA TRADUCCIÓN ES UN BORRADOR


Last modified: 2017-05-06 23:35:41-07