Niños y niñas y fármacos psiquiátricos

De una charla de Jenny Sazama, la Persona de Referencia de Liberación Internacional para personas Aliadas de la Gente Joven, en la Conferencia para personas Aliadas de la Gente Joven en los Países Bajos, marzo 2006

Quisiera hablar sobre los medicamentos psiquiátricos. El acto de medicar a niños y niñas ha aumentado muchísimo en los últimos años. En los Estados Unidos, los muchachos negros en particular son las víctimas. Se les echa la culpa por su reacción a la manera en que les afecta el racismo, la opresión de la gente joven y la opresión de los hombres, y luego se les medica.

En muchas ocasiones la excusa para dar fármacos a niños y niñas es su comportamiento en la escuela. Las escuelas se encuentran en la posición de animar a padres y madres a medicar a sus niños y niñas para que escuelas y clases sin recursos suficientes puedan funcionar. La misma estructura de las escuelas es inviable. El número de alumnado por clase es demasiado alto, y el profesorado tiene un exceso de trabajo y está agotado. La “solución”– medicar al alumnadonos distrae de la no viable situación, y de todo lo que está pasando en la sociedad. No tiene en cuenta el hecho de que mucha gente joven comienza la escuela después de haber sufrido vidas sumamente difíciles, necesitando algo muy diferente a lo que ofrecen las escuelas.

Estuve hablando con dos profesoras y finalmente les hice admitir que no podrían funcionar en sus aulas a menos que parte de su alumnado estuvieran tomaran fármacos. Les dije, “¡Pues vamos a decirlo así! No digamos que los fármacos psiquiátricos son buenos para niños y niñas. Digamos que el profesorado no puede funcionar a menos que el alumnado esté siendo medicado. Así, tendremos que ver la situación como un problema con el sistema, y dejar de echarles la culpa a niños y niñas.”

La medicación psiquiátrica nunca hace bien. Nunca ayuda a nadie. La política de Co-Escucha afirma que todos los y las co-escuchas deben ser animadas con rotundidad a oponerse al uso de medicación psiquiátrica, que las personas que las usan no deberían ser culpadas, que el sistema opresivo debería ser reconocido como el origen del problema, y que necesitamos desahogar cualquier angustia que interfiera en nuestra habilidad de oponernos firme- mente al uso de fármacos psiquiátricos y del concepto de “enfermedad mental.”

En la Comunidad de Co-Escucha todavía no nos hemos expresado conjuntamente sobre esta política, y no debemos fingir que estamos de acuerdo con ella si no lo estamos. Cada persona necesita desahogar y pensar por sí misma. Necesitamos desahogar nuestra desesperanza sobre la gente y nuestra confusión sobre la medicación psiquiátrica. Necesitamos desahogar cualquier sentimiento de que el desahogo no cambiará la situación. Por lo que he visto, cuando las personas están confusas es porque no comprenden completamente el desahogo. Incluso en Co-Escucha, muchas personas todavía se sienten faltos de esperanza en que las personas podamos realmente vencer las cosas a través del desahogo.

Las compañías farmacéuticas, muchas de las cuales están produciendo medicamentos psiquiátricos, son de las compañías más rentables en el mundo. Están produciendo este tipo de fármacos para su beneficio, no para ayudar a la gente.

Cuando la gente habla de desequilibrios químicos en el cerebro, yo simplemente les escucho y les doy un poco de información. Cuando me hablan de “desequilibrio psicológico,” yo les digo, “Yo pienso que las personas simplemente necesitan llorar.” Si son madres o padres, les hablo sobre lo difícil que puede ser este trabajo de ser padre y lo difícil que puede ser la vida de la gente joven. Valoro a sus hijas o hijos, y les valoro como madres o padres. Les pregunto por lo que les encanta de sus hijas o hijos, porque es muy frecuente que las personas se centren en el “mal comportamiento,” y no en el niño o la niña. Paso la mayor parte del tiempo escuchando. Luego les digo directamente que la medicación no ayuda. La gente necesita alguna perspectiva fuera de lo que está escuchando—pero es complicado, porque madres y padres se sienten mal con tanta facilidad y quiero que sepan que estoy de su lado. Muchos y muchas de ellas están de acuerdo conmigo. Dicen que simplemente no saben qué más hacer. Están desesperadas por ayudar a sus hijas e hijos y se les presiona a considerar cualquier problema como un “trastorno” que puede ser “resuelto” con fármacos psiquiatricos.

No hay tal cosa como los “trastornos” psicológicos. No son reales. No hay tal cosa como el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad. Es miedo. Los “trastornos” son nombres inventados que describen angustias, y su propósito es vender fármacos para obtener un beneficio. Desde 1980 hasta 1995, se “identificaron” alrededor de doscientos “trastornos” nuevos. Cuantos más “trastornos” hay que “requieren” tratamientos con medicación, mayor negocio y beneficio se puede hacer con la venta de fármacos.

No podemos olvidar que hay una alternativa: el desahogo. He hecho talleres para madres y padres llamados “Alternativas a la medicación psiquiátrica” en los cuales doy una charla introductoria sobre Co-Escucha y hablo sobre el desahogo. No podemos olvidar lo increíble que es la “herramienta” del desahogo. No podemos olvidar lo inteligente que somos y lo inteligente que es la gente joven. Podemos organizarnos alrededor de esta idea. Podemos intentar cosas nuevas. Podemos tratar de hablar sobre eso. Podamos tratar de organizar un grupo de apoyo para madres y padres o incluso una sola reunión. Niños y niñas necesitan vernos tomar una posición sobre este tema. También necesitamos darles sesiones sobre eso.

Se le está dando pastillas a alguien en la clase de mi hijo. No le he dicho a mi hijo qué es exactamente lo que hacen las pastillas. No haré eso hasta que él me pregunte específicamente sobre ellas. Le digo lo maravilloso que es su amigo, lo difícil que le resulta seguir las reglas en la escuela porque tiene muchos sentimientos, y que está perfectamente bien que tenga esos sentimientos. Le digo que las reglas ayudan a que la escuela funcione sin problemas y con facilidad, pero que la escuela necesita más personas adultas para el alumnado y que la gente adulta necesita escuchar mucho más. Le digo que como las escuelas no están en condiciones adecuadas para poder ayudar a su amigo con sus sentimientos, la gente quiere cambiar sus sentimientos. Le digo que lo bueno es que muchas personas incluyendo a mi hijo estamos trabajando para cambiar esta situación.

Es importante que sigamos tratando de pensar sobre esto y que hablemos públicamente. No vamos a aprender a hablar sobre esto bien hasta que lo intentemos. Vamos a cometer errores. Pero aprenderemos cómo no rendirnos, cómo conservar nuestro propio pensamiento, y cómo llevar a otras personas con nosotros y nosotras. No quiero que seamos “liberales”* en esta cuestión de medicar niños y niñas, porque no está bien. La gente joven no es el problema.

Jenny Sazama
Persona de Referencia de Liberación Internacional
para las personas aliadas de la Gente Joven

Jamaica Plain, Massachusetts, USA
Traducción de Danielle Frías
White Plains, Nueva York, EEUU


* En este contexto, “liberal” significa actuar como si lo que está ocurriendo fuese correcto.


Last modified: 2017-05-06 23:35:41-07